"No hay que perder de vista que el corrector no es el autor de los textos"



26 de septiembre de 2012

¿Cuál es la diferencia entre accesible y asequible?


Frecuentemente se emplea el término asequible con el significado de accesible.

Asequible significa 'que puede conseguirse o alcanzarse', referido a precio, 'que es moderado' y también 'que algo es comprensible o fácil de entender'; mientras que accesible es 'aquella persona o cosa a la que se puede acceder o llegar sin dificultad', 'persona de carácter afable' y 'aquello que es fácil de comprender'. Solamente en esta última acepción es sinónimo de asequible: «Escribe novelas asequibles/accesibles para cualquier lector».
El uso de asequible no es apropiado en frases como: «Prefiero hablar con el subdirector porque es más asequible que el director» o «La carretera que lleva a este pueblo es poco asequible» en los que lo correcto sería utilizar accesible.
Por tanto, se recuerda que no debe utilizarse asequible con el significado de accesible, excepto cuando se trate de algo que es comprensible o fácil de entender.

Fuente: Fundeu

18 de septiembre de 2012

Aguanieve y aguanieves: significados muy distintos

Aguanieve. ‘Agua que cae de las nubes mezclada con nieve’. Es voz femenina: «Caía una aguanieve y yo me regodeaba pensando qué bien se está aquí dentro del restaurante, que no nos mojamos» (Cebrián Rusa [Esp. 1986]). Es incorrecto su uso en masculino: el aguanieve. Aunque se aconseja su escritura en una sola palabra, también es admisible la grafía en dos palabras: agua nieve. En ese caso, debe usarse el artículo el (el agua nieve), al ser agua un sustantivo femenino que comienza por /a/ tónica. No debe confundirse con aguanieves.

Aguanieves. ‘Pájaro más comúnmente conocido como lavandera’. Es voz femenina: «Hubiera escrito la fábula del cuco y la aguanieves» (Landero Juegos [Esp. 1989]). No debe confundirse con aguanieve.







10 de septiembre de 2012

La poesía ayuda a entrenar el cerebro

Por Maribel Martínez, El Correo 

La poesía no solo proporciona placer sensorial y estético al lector con sensibilidad. Es, además, una potente arma, capaz de aumentar la actividad cerebral de quienes disfrutan de ella. Porque no hay mayor poder que el de las palabras hábilmente combinadas: pensemos en un discurso político bien tejido o en una campaña publicitaria impactante. El Basque Center on Cognition, Brain and Language (BCBL) ha ido más allá y ha logrado medir empíricamente la capacidad de las figuras retóricas para generar actividad cerebral. Una constatación que abre la puerta a aplicaciones terapéuticas para pacientes con algún tipo de deficiencia intelectual. 

Al frente de este estudio está Nicola Molinaro, un 'staff scientist' del centro donostiarra a quien la bombilla se le encendió tras leer un artículo sobre la capacidad de los monos de distinguir no solo palabras con una relación concreta con objetos que están viendo, sino también las características que éstos poseen. «Podían distinguir entre plátano un pequeño y otro grande», apunta Molinaro. Entonces, ¿dónde está la peculiaridad del lenguaje humano? 

La diferencia radica en la capacidad de comunicar cosas que no existen y conceptos abstractos. Por ejemplo, a través de las figuras retóricas, que «tienen un poder comunicativo terrible. Eso es algo muy humano». Para la investigación, se centraron en el oxímoron, «una construcción básica de dos palabras de significado opuesto que originan un nuevo sentido. Por su brevedad, resulta más fácil medir con precisión la actividad cerebral que generan». Oxímorones son, por ejemplo, construcciones como 'clamoroso silencio' y 'selección completa'. 

Aplicaciones terapéuticas 

Molinaro, en colaboración con su compañero del BCBL Jon Andoni Duabeitia y el director del centro, Manuel Carreiras, contó con la participación voluntaria de estudiantes de la UPV de entre 18 y 25. Ideó varias listas de frases incorrectas, neutras, oxímorones y pleonasmos, empleando el mismo sustantivo como sujeto. Por ejemplo: 'monstruo geográfico', como expresión incorrecta; 'monstruo solitario', como neutra; 'monstruo hermoso', como oxímoron, y 'monstruo horrible', como pleonasmo. «A los participantes se les enseñaban las listas mientras se medía su actividad cerebral con un electroencefalograma para extraer información sobre el procesamiento de las figuras», explica Molinaro. 

Observó que el oxímoron genera una intensa actividad cerebral en el área frontal izquierda del cerebro 500 milisegundos después de percibir la expresión, algo que no se produce con una expresión neutra o un pleonasmo, que requieren de un menor esfuerzo. En cuanto a la incorrecta, el cerebro tarda 400 milisegundos en detectar que hay un error. «Cuanto menos natural es la expresión, más recursos requiere para ser procesada en la parte frontal izquierda, un área relacionada con la actividad intelectual, muy desarrollada en los humanos», anuncia el investigador del BCBL. 

Molinaro cree que, en un futuro, esta investigación puede llegar a tener aplicaciones terapéuticas. «Por ejemplo, en el caso de los dementes fronto-temporales, una discapacidad que impide acceder a los sentidos. Son personas que ven una puerta y no saben qué deben hacer». El investigador ve factible un 'entrenamiento' con figuras retóricas para aumentar el trabajo cerebral y así tratar estos problemas. «Se dice que leer es bueno, ahora sabemos por qué. Leer poesía y perder el tiempo en saber qué estaba pasando por la cabeza del poeta puede tener una repercusión muy buena y positiva en capacidades como la creatividad» De momento, el científico ha comenzado a repetir este experimento con resonancias magnéticas para estudiar las conexiones entre el área frontal izquierda y el hipocampo, dos partes muy implicadas en el proceso del significado. 



Fuente: elcastellano.org 

5 de septiembre de 2012

Diferencias que no son tan sutiles...


Los parónimos son palabras homófonas (igual sonido) u homónimas (misma etimología), que tienen distinto significado. Les mostramos algunas:

-Acechar: 

  1. tr. Observar, aguardar cautelosamente:
    la fiera acechaba a su presa.
  2. amenazar.
    ♦ No confundir con asechar.

-Asechar: 
  1.  tr. Intentar engañar, poner asechanzas.tr. Intentar engañar, poner asechanzas.

-Bracero: 
  1. m. y f. Peón, jornalero:
    pidieron veinte braceros para la recogida de la aceituna.
  2. amer. Trabajador que emigra temporalmente a otro país.

-Brasero:

  1. m. Recipiente redondo de metal en que se echan brasas para calentarse:
    el abuso del brasero produce problemas circulatorios.
  2. Aparato similar dotado de una resistencia eléctrica como fuente de calor.
  3. amer. Hogar de la cocina.

-Calló: inflexión del verbo "callar".

-Cayó: inflexión del verbo "caer".

-Deshojar:
  1. tr. y prnl. Quitar las hojas o los pétalos a las plantas:
    deshojar una margarita.
  2. P. ext., quitar las hojas a cualquier cosa que las tenga:
    deshojar un cuaderno.

-Desojar:
  1. tr. Romper el ojo de un instrumento. También prnl.
  2. prnl. Estropearse la vista forzándola demasiado:
    me desojo delante del ordenador.
  3. Mirar con mucho esfuerzo para ver o hallar una cosa:
    por más que me desoje nunca encuentro las diferencias de los pasatiempos.


Estos son sólo algunos parónimos, ya les acercaremos más...



Fuente: "Páronimos de la Lengua Castellana", Victoriano E. Montes.
Diccionario on line word reference.