"No hay que perder de vista que el corrector no es el autor de los textos"



30 de mayo de 2011

¿Los patovicas agreden a sus amigos o a jóvenes que nada tienen que ver con ellos?


El sábado 28 de mayo, el diario Clarín tituló una noticia de la sección “sociedad” que decía lo siguiente:

“Brutal agresión de patovicas a dos amigos en un boliche”.

Al leer este título, no queda claro si la brutal agresión fue de los patovicas a dos amigos de ellos, o de los patovicas a amigos que no eran de ellos. Sí, nos enteramos cuando leemos la noticia de que la agresión fue a dos jóvenes, no a dos amigos... Éste es otro caso de lo que en una entrada anterior llamamos “anfibologías”.

Para los que no lo recuerdan, éste término pertenece a los vicios de dicción y de construcción, que son formas incorrectas de construcción o el empleo de vocablos inadecuados, que pueden dificultar la interpretación correcta de un escrito. Lo correcto hubiera sido poner: “Brutal agresión de patovicas a dos jóvenes en un boliche”. De esta manera, habría quedado claro...


Fuente: Diario Clarín.


Por Correctoras de Papel

27 de mayo de 2011

"Basto" y "vasto"

A la hora de usar alguna de estas palabras aparecen dudas. Lo que sucede es que son parónimos: palabras que tienen el mismo sonido, pero un significado distinto.

Basto, según el DPD, significa "grosero o tosco". Ejemplo: "Pedro Vicario estaba en la puerta con el cuchillo basto que él mismo había fabricado con una hoja de segueta".

En cambio, vasto significa "amplio o extenso". Ejemplo: "Nuestro repertorio es vasto y variado".


En Correctoras de Papel, les recomendamos que a la hora de usar cualquiera de estas palabras, se fijen bien cuál es el significado que le quieren dar en la oración.


Fuente DPD.

Pirata: significado de esta palabra

La voz pirata viene del griego πειρατης (peirates), que a su vez viene del verbo πειραω (peiraoo), que significa «esforzarse», «tratar de», «intentar la fortuna en las aventuras». Este término es apropiado para las acciones llevadas a cabo por personas en embarcaciones y, desde mediados del siglo XX, en aviones, para retener por la fuerza a las tripulaciones y pasajeros, así como a los propios transportes.


Esta definición es dada por organismos como la ONU o la Real Academia de la Lengua . Sin embargo, varios autores expertos en piratería, como el alemán Wolfram ZuMondfeld, amplían la piratería a aquellos ataques realizados desde el mar contra buques y posiciones en tierra para robar o conquistar, pero sin hacerlo en nombre de ningún estado, al menos oficialmente. Los términos filibustero y bucanero, más específicos, están relacionados con la piratería en el Mar Caribe.

Recientemente se ha designado como piratería a delitos como violación a las leyes o a los derechos de autor, pero todo esto tiene su origen en la piratearía marítima en la que se “intentaba la fortuna en las aventuras”.




Fuente: Wikipedia.org; Planeta curioso.

26 de mayo de 2011

Uno de los vicios más frecuentes...


Cuando hablamos o escribimos, suelen aparecer ciertas dudas que, si no se resuelven en el momento, pasan a constituir errores. Estas anomalías del lenguaje han sido clasificadas según su procedencia o estructura y se las reconoce como vicios de dicción y de construcción.

Empezaremos, por uno de los errores más frecuentes, que son las anfibologías. Esta palabra, proviene del latín, anphi (ambiguo), logos (lenguaje) y se refiere a todas aquellas expresiones que se prestan a ser interpretadas de distintas maneras. Por lo tanto, en la entrada de hoy vamos a mostrarles un ejemplo.

La foto que sigue a continuación corresponde a un evento que se iba a realizar en el Partido de la Matanza, el 22 de mayo de 2011. Por alguna razón, no se dieron cuenta de arreglar este error, y les quedó la siguiente expresión: “Matanza crece”. Si vamos al DRAE encontramos que el significado de la palabra "matanza" es el siguiente: 1. f. Acción y efecto de matar. 2. f. Mortandad de personas ejecutada en una batalla, asalto, etc.

Evidentemente, no quisieron poner este significado, y tampoco le prestaron demasiada atención a cómo quedaba la expresión... En Correctoras de papel, pensamos en buscar la manera de corregirla y esto es lo que se nos ocurrió:
·       Poner la palabra matanza entre comillas. Ejemplo: “Matanza” crece. Uno de los usos de las comillas es el destacar una palabra que se intercala en una oración como definición de otra. Con esta solución, Matanza quedaría entrecomillada para dar a entender que se refiere al Partido de la Matanza, con el plus de que con la foto y con la noticia se puede entender que se trata de un evento que se iba a realizar en ese partido.

·       Otra solución podría haber sido agregar el artículo “la” y habría quedado así: "La Matanza” crece. En el lenguaje coloquial, las personas dicen "La Matanza". Y dentro del contexto del evento y de la noticia habría quedado claro que se refería a ese lugar.

·        Y la solución más viable, pero que por una cuestión realista no se puede usar, es poner: El Partido de la Matanza crece.  Lo que sucede es que esta expresión es demasiado larga para el banner.

Si alguien nos hubiera pedido una opinión, habríamos evaluado estas tres posibilidades. Creemos que hacer un buen uso del lenguaje es la mejor manera para comunicar un mensaje. También es importante evaluar el contexto en el que ese mensaje está inmerso, pero aunque las imágenes ayuden, nunca son suficientes para dejar en claro una expresión. Y, a veces, es tan simple como ponerle comillas a una palabra como definición de otra, en vez de buscar soluciones más complejas.


Nota: El evento que se iba a realizar hacía referencia a los festejos por el aniversario de Aldo Bonzi, una de las localidades de La Matanza.

Fuente: “El arte de escribir bien en español”, María Marta Negroni.
Foto (gentileza de un colega).



Por Correctoras de papel



24 de mayo de 2011

Decálogo de la redacción

En nuestro blog, nos ocupamos de transmitirle al lector cómo hacer un buen uso del español, le mostramos las etimologías de ciertas palabras, tratamos de acercarle conocimientos de normativa, y también queremos entretenerlos con otros temas, como por ejemplo, el que abordaremos hoy: cómo escribir bien, según el literato Daniel Cassany. En su libro, La cocina de la escritura, este autor nos ofrece nueve reglas para escoger palabras. Creemos que una buena redacción se basa en los pilares que siguen a continuación y que, además, pueden servir como guías para una buena corrección de un texto.

  1. No repetir: la repetición reiterada de una palabra en un período breve provoca monotonía y aburrimiento. No importa que sea una palabra bonita, corta, básica o la central de un tema; o que la causa de la repetición sea una anáfora, la especificidad del término usado o la dificultad de encontrar sinónimos. Los efectos perniciosos son los mismos y no se excusa de ningún modo.

  2. Evitar las muletillas: a menudo, algunas expresiones actúan como auténticas muletillas o clichés lingüísticos. Se pueden utilizar para llenar vacío o articular una frase coja, pero demasiadas veces se abusa de ellas sin motivo. He aquí las principales (las que llevan asterisco no se consideran correctas):
    *a nivel de,
    *a raíz de,
    a través de,
    *bajo el punto de vista,
    como muy,
    como mínimo,
    de entrada,
    para empezar,
    es evidente, etcétera.

  3. Eliminar los comodines: Son palabras comodín las que sirven para todo, que se pueden utilizar siempre, pero que precisan poco o nada el significado de la frase. Si se abusa de ellas, empobrecen la prosa y la vacían de contenido. Ejemplos:
    Nombres: aspecto, cosa, elemento, hecho, información, problema, tema...
    Verbos: decir, hacer, poner, tener...
    Adjetivos: bueno, interesante, positivo...

  4. Preferir palabras concretas a palabras abstractas.

  5. Preferir palabras cortas y sencillas.

  6. Preferir las formas más populares: la lengua nos ofrece dos formas posibles, en algunos aspectos de fonética, ortografía o morfosintaxis. En las siguientes parejas, la solución de la derecha, más llana y popular, también resulta más recomendable:
    septiembre             setiembre
    transcendente         trascendente
    substantivo             sustantivo

  7. Evitar los verbos predicativos: los verbos ser y estar recargan la frase. Los verbos de predicación completa son más enérgicos y claros. Otros verbos débiles que a veces podemos sustituir son hacer, encontrar, parecer, llegar a y haber.

  8. Tener cuidado con los adverbios en -mente: si se abusa de estos adverbios se recarga la prosa y se hace pasada, porque son palabras largas. También es aconsejable evitar el tic de iniciar un texto o una unidad textual mayor (apartado, página) con un adverbio de este tipo, excepto cuando su función sea la de marcador textual.

  9. Usar marcadores textuales: señalan los accidentes de la prosa: la estructura, las conexiones entre frases, la función de un fragmento, etc. Tienen forma de conjunciones, adverbios, locuciones conjuntivas o incluso sintagmas, y son útiles para ayudar al lector a comprender el texto y para establecer orden y relaciones significativas entre frases. Ejemplos: el objetivo principal de, nos proponemos a exponer, con respecto a, en cuanto a, acerca de, en primer lugar, por un lado, no obstante, además, luego, es decir, en otras palabras, o sea, en efecto, para finalizar, acto seguido, en definitiva, etcétera.
Fuente: Libro La cocina de la escritura, Daniel Cassany. Editorial Anagrama.

23 de mayo de 2011

¿Eructar o eruptar?


La forma correcta de decirlo es eructar. Esta palabra, en latín (eructare), significa "expeler ruidosamente los gases del estómago a través de la boca".  Se la suele confundir con eruptar (eruptio), otra palabra que también proviene del latín, y que significa "emisión de materias sólidas, líquidas o gaseosas por aberturas o grietas de la corteza terrestre". Por estas razones, se llega al error de que representan lo mismo, que eruptar deriva de erupción, pero no es así, ya que tienen distintos orígenes. No es correcta la forma eruptar, ni se admiten para el sustantivo las formas eruto ni erupto, en lugar de eructo. También, debe evitarse la variante erutar, rechazada en el habla culta actual.  

Fuente: DPD (Diccionario Panhispánico de Dudas).

20 de mayo de 2011

"Idiota": etimología de la palabra

Es una palabra que hoy en día se usa más que nada como un insulto. Sin embargo, muy poco tiene que ver esto con el origen etimológico de la palabra, que llegó al español a través del latín idiota, idiotae, desde el original griego ἰδιώτης (leído idiótes).

En este adjetivo, encontramos la raíz ἴδιος (leída ídios), que en griego era lo privado, lo particular, lo personal. Por lo tanto, en sus inicios, el idiota era simplemente aquel que se preocupaba sólo por sí mismo, de sus intereses privados y particulares, y sin prestar atención a los asuntos públicos y/o políticos.

(Sobre por qué esta palabra, aún terminando en -a, se usa para el masculino y, obviamente, para el femenino, consulte este artículo).



Fuente: delcastellano.com

19 de mayo de 2011

¿Se dice primer o primera antes de un sustantivo femenino?



Los adjetivos numerales ordinales establecen en la oración un criterio de orden e indican la posición del sustantivo al que acompañan. Ejemplos: primer ciclista, sexto corredor, capítulo vigésimo, etcétera.
En el caso de los adjetivos ordinales primero, primera, tercero, tercera, sólo se apocopan[1] cuando modifican un sustantivo masculino. Por lo tanto, el enunciado correcto sería: "el primer camino debe ser tomado por el tercer hombre". También es un error decir: "la primer línea de la tercer página", lo correcto sería: "la primera línea de la tercera página". No se considera un buen uso del español apocopar primera ante sustantivos femeninos, ya que es un arcaísmo que debe evitarse en el habla culta actual.
La misma regla se aplica a otros adjetivos, tales como uno, una, alguno, alguna, ninguno, ninguna. Pero también debemos tener en cuenta la excepción, cuando decimos, por ejemplo, "el primero y último día".



[1] apócope. (Del lat. apocŏpe, y este del gr. ποκοπ, de ποκπτειν, cortar).
1. f. Gram. Supresión de algún sonido al fin de un vocablo; p. ej., en primer por primero. Era figura de dicción según la preceptiva tradicional.

Fuente:

18 de mayo de 2011

¿Yo aprieto o apreto?

Los errores más frecuentes que se cometen en la conjugación son de tres tipos:
  1. Conjugar como regulares verbos que son irregulares: apretar, cocer, errar y otros semejantes.
  2. Conjugar como irregulares los que son regulares: enredar, esconder, enderezar, alinear, pasear, aprender, etc. (Debe decirse: yo enredo y no yo enriedo).
  3. Conjugar algunos verbos, alternando su forma mediante cambios acentuales o por contaminación con otros verbos, como ocurre en los casos de evacuar, santiguar, prever, etcétera.
El verbo apretar es irregular porque presenta alteraciones en algunas formas o tiempos, respecto del verbo modelo de cada conjugación. Estas irregularidades pueden afectar a la base, a la raíz, a las desinencias, o a ambas partes. Por lo tanto, si queremos conjugarlo, la posición del acento en la raíz condicionará la irregularidad. Si la raíz de la forma verbal, que corresponde a un tiempo y a una persona gramatical es átono, ésta se mantiene invariable: apreté, apretaré. En cambio, si la mayor fuerza de voz recae en la raíz misma, se da una diptongación de e en ie, que sufre la siguiente irregularidad:

Presente de indicativo: aprieto, aprietas, aprieta, aprietan. (No es correcto apreto, apretas, apreta, apretan).

Presente de subjuntivo: apriete, aprietes, apriete, aprietan. (No es correcto aprete, apretes, aprete, apreten).

Imperativo: aprieta tú, apriete él, aprieten ellos. (No es correcto apreta tú, aprete él, apreten ellos).


Lo mismo se aplica para los siguientes verbos: acertar, alentar, apacentar, cimentar, desmembrar, escarmentar, herrar, regar, sosegar, tropezar, etcétera.


Fuente: "El arte de escribir bien en español", María Marta Negroni.
RAE

17 de mayo de 2011

Errores más comunes en el uso de algunas preposiciones

El español es una lengua prepositiva por excelencia y, tal vez por ello, hay tanta inseguridad en el uso de las preposiciones. A no desesperar, existen normas y reglas que un corrector debe conocer. Pero, antes de hablar de las normas y reglas, preferimos darles algunos ejemplos de los errores más comunes que se cometen en el uso de algunas preposiciones:
  • Compra veneno para las ratas (correcto: Compra veneno contra las ratas). No es para las ratas, sino para combatirlas.
  • El médico le recetó un jarabe para la tos (correcto: El médico le recetó un jarabe contra la tos).
  • Vende alarmas para robos (correcto: Vende alarmas contra robos).
  • Ir de María (correcto: Ir a la casa de María).
  • Mucho gusto de conocerla (correcto: Mucho gusto en conocerla).
  • Irene está al llegar (correcto: Irene está por llegar).
  • Nos vamos por siempre (correcto: Nos vamos para siempre).
  • Por efecto de su gripe, faltó a la fiesta (correcto: A causa de su gripe, faltó a la fiesta).
  • En la noche, nos encontraremos (correcto: Por la noche, nos encontraremos).

  • Analiza el texto según diferentes puntos de vista (correcto: Analiza el texto desde diferentes puntos de vista).
  • No se habla más el tema (correcto: No se habla más sobre el tema).
  • En base a su propuesta, analizaremos lo hablado (correcto: Sobre la base de su propuesta, analizaremos lo hablado).
  • Resolverán el caso bajo esa base (correcto: Resolverán el caso sobre esa base).
  • Se escondió tras de los muebles (correcto: Se escondió tras los muebles).

Esta lista es a modo de ejemplo. Hay muchos usos correctos e incorrectos de cada preposición, que se pueden consultar en diccionarios en línea.


Fuente: Cuadenillo de Normativa de la Lengua II, del Instituto Superior de Letras, Eduardo Mallea.
Escuela Digital.

16 de mayo de 2011

El dequeísmo, uno de los errores gramaticales más habituales

¿En qué consiste? Es el uso indebido de la preposición de delante de la conjunción que, cuando la preposición no viene exigida por ninguna palabra del enunciado.

Veamos algunas oraciones, todas ellas erróneas:

  • Me alegra de que sean felices (correcto: Me alegra que sean felices).
  • Es seguro de que nos quiere (correcto: Es seguro que nos quiere).
  • Le preocupa de que no hayas llegado (correcto: Le preocupa que no hayas llegado).
  • Es posible de que nieve mañana (correcto: Es posible que nieve mañana).
En estos casos, estamos ante oraciones subordinas sustantivas que hacen la función de sujeto. Y por norma, el sujeto nunca va precedido de preposición.

Lo mismo puede decirse en el caso de oraciones sustantivas con función de complemento directo. El complemento directo nunca va precedido de la preposición de y, por lo tanto, son incorrectas las siguientes oraciones:

  • Pienso de que conseguiremos ganar (correcto: Pienso que conseguiremos ganar).
  • Me dijeron de que iban a venir (correcto: Me dijeron que iban a venir).
  • Temo de que no llegues a tiempo (correcto: Temo que no llegues a tiempo).

Estos son sólo algunos ejemplos. Si quiere seguir consultando, puede dirigirse al DRAE


Fuente consultada

13 de mayo de 2011

En español, “bizarro” no significa “raro”, ni “extravagante”

En el idioma español, el adjetivo “bizarro” se usa con un sentido que no es el que le corresponde. Muchas personas creen que significa "raro" o "extravagante", pero no es así. Sólo por calco semántico del inglés y del francés bizarre significa “raro” o “extravagante”. Para ser más precisos, buscamos el significado en el DRAE y esto fue lo que obtuvimos:
bizarro -rra. En español significa ‘valiente, esforzado’: «Llega el capitán Andrés Cuevas, un bizarro combatiente al mando de un pelotón» (MatosNoche [Cuba 2002]); y ‘lucido,  airoso’: «Vuestra juventud reverdecerá más bizarra y galana que nunca» (Luján Espejos [Esp. 1991]). Debe evitarse su empleo con el sentido de ‘raro o extravagante’, calco semántico censurable del francés o del inglés bizarre. Tampoco debe emplearse bizarría con el sentido de ‘rareza o extravagancia’.
En síntesis, “bizarro” no significa ni “raro” ni “extravagante”, sino “valiente”, “esforzado”, “generoso”, “lucido”, “espléndido”, etcétera.

11 de mayo de 2011

Palabras extranjeras de las que nos hemos apropiado

Extranjerismos: son las voces, frases o giros de un idioma extranjero, empleados en español, en lugar del vocablo correspondiente a nuestra lengua. Como no están aceptadas por la Real Academia Española deben reemplazarse; y si por algún motivo no se pudiera, se escribirán en su idioma original con letra cursiva.

A continuación, encontrará algunos ejemplos con sus respectivos reemplazos que son los indicados para escribir de forma correcta.

Galicismos (de la lengua francesa):
                      
bijouterie. En español, bisutería.                                                                   
bouquet. En español, buqué.                                                                        
buffet. En español, bufé
cabaret. En español, cabaré.                                                         
cachet. En español, remuneración.                                  
carnet. En español, carné.                                   
champagne. En español, champaña o champán.                              
coiffeur. En español, peluquero.                                    
croupier. En español, crupier.                                  
mélange. En español, mezcla.

 Anglicismos (de la lengua inglesa):

background. En español, trasfondo.
court. En español, cancha, patio.
locker. En español, armario.
performance. En español, rendimiento, cumplimiento.
sale. En español, rebaja.
shock. En español, choque.
stress. En español, estrés.
ticket. En español, tique.

Esta lista es a modo de ejemplo; podrá consultar más en la Web.


Fuente: cuadernillo de Normativa de la Lengua I (Instituto Superior de Letras Eduardo Mallea).

10 de mayo de 2011

¿Se debe decir "motu propio" o "motu proprio"?

Según el DRAE, debe respetarse la forma latina proprio para el segundo elemento, y no sustituirla por el adjetivo español propio. Ejemplo: "Si alguien desea declarar motu proprio alguna cosa relacionada con el caso, que se quede".

También es incorrecto su empleo con preposición antepuesta: de motu proprio, por motu proprio. Esta expresión –ya en desuso, pero registrada en el DRAE– es una locución latina que significa literalmente “con movimiento propio”. Y se usa con el sentido de “voluntariamente o por propia iniciativa".

9 de mayo de 2011

¿Se debe decir La "Presidente" o La "Presidenta"?

Desde que tenemos una mujer en el Poder Ejecutivo Nacional, he visto en muchos sitios de Internet y en conversaciones personales, así como he escuchado en radio y televisión, que se expresa “la Presidenta” en muchas ocasiones. Esto, considero, es incorrecto, (aunque la Real Academia Española acepta el uso de la palabra Presidenta).


Una cuestión constitucional: se debe expresar “Presidente”


En la Constitución Nacional, en su artículo 87, leemos: “El Poder Ejecutivo de la Nación será desempeñado por un ciudadano con el título de “Presidente de la Nación Argentina”. Es decir, no existe el cargo de “presidenta” para el Poder Ejecutivo de la Nación.


Una cuestión de la lengua castellana: se debe expresar “Presidente”


El género de los sustantivos no es predecible. Nada hay en el sustantivo “escritorio” o en el “ventilador” que lo haga masculino. Tampoco hay algo en el sustantivo “impresora” o “cuchara” que lo haga femenino. Por ello, debemos tener en cuenta que el género de los sustantivos es convencional. No obstante, los sustantivos tienen que clasificarse en un género cuando se combinan con otras palabras. Por ejemplo, “la” computadora, “el” televisor.


Entonces, cuando hablamos de “presidente” (participio activo) como termina en “e”, puede corresponderle ser masculino o femenino: “el” presidente, “la” presidente.


Por ejemplo: ¿Les parece bien decir “presidento” o “gobernanto” o “gerento”?


Por lo general, los sustantivos terminados en “e” son neutros (presidente, gobernante, gerente). También encontraremos profesiones terminadas en “a” como dentista, artista, concertista, malabarista, etc.) y designan ambos géneros, masculino y femenino.


Por ejemplo: ¿Les parece bien decir “dentisto” o “artisto” o "concertisto" o “malabaristo”?


Otro caso. Es correcto expresar “el juez” o “la jueza” e incorrecto “la juez”.


Otros ejemplos…


  • El astronauta, la astronauta.
  • El amante, la amante.
  • El cantante y la cantante.
  • El pariente y la pariente.


Una cuestión de género: se debe expresar “Presidente”


Decir “Presidenta” porque la persona que ejerce el poder es mujer no tiene sustento. Ya de por sí “la Presidencia de la Nación” está expresado como femenino. En masculino tenemos “el Poder Ejecutivo de la Nación.






Fuente: FMM Educación

5 de mayo de 2011

«ex abrupto» y «exabrupto» no son lo mismo


La Fundación del Español Urgente (advierte de que no deben confundirse la locución latina ex abrupto, que significa 'de improviso o de manera brusca', con el sustantivo exabrupto, cuyo significado es 'dicho inesperado e inconveniente' o 'salida de tono'.

La expresión latina ex abrupto se escribe en dos palabras pero el sustantivo derivado de ella, exabrupto, se escribe en una sola, aunque en ocasiones se confunden estas grafías e incluso no queda claro qué se quiere decir.

Debe emplearse ex abrupto (de improviso, bruscamente) en frases como «Abandonó la reunión ex abrupto» o «En cuanto llegué, se puso a insultarme ex abrupto».
En cuanto al sustantivo exabrupto (salida de tono), escrito en una sola palabra, sería más apropiado en oraciones como «Soltó un exabrupto que nos dejó a todos sorprendidos» o «Tuvo que pedir disculpas después de esos exabruptos».

La Fundéu BBVA insiste en la necesidad de diferenciar la locución latina ex abrupto y el sustantivo exabrupto para evitar confusiones.


Fuente: Fundación del Español Urgente

4 de mayo de 2011

¿Qué significa la expresión "No hay tu tía"?

Cuando ya no podemos poner en práctica las más sencillas verdades de la lógica o el sentido común, nos suele venir al recuerdo la fórmula No hay tu tía, modismo equivalente a No hay remedio.

Aquellos que creen que la ausencia familiar —en este caso, la de nuestra tía— puede resultar algo profundamente dramático, explicarán la frase en un sentido literal. A falta de un pariente tan entrañable, se nos dirá, las certidumbres parecen menos firmes. Sin embargo, es necesario que tengamos en cuenta las veleidades del idioma para desechar esa explicación sentimental. Y es que, a decir verdad, no hay en este caso ninguna tía cuya presencia deba ser echada en falta.

En realidad, No hay tu tía es la cómoda y graciosa alteración de la frase No hay tutía o atutía. ¿Y qué diantre es la atutía? Desvelemos el enigma: al decir de los expertos, esa tutía era en realidad un medicamento, una substancia que los antiguos empleaban para aliviar las dolencias oculares. Así, pues, el remedio que aquí se anhela metafóricamente es de orden medicinal, y sólo se explica en un contexto de retraso científico.

César Oudin, en el Tesoro de las dos lenguas francesa y española (1607), traduce atutía por «tutie, drogue d’Apothicaires». Los sabios de la Real Academia Española amplían la definición en el Diccionario de la lengua castellana (1770), donde se lee que atutía es «el hollín que se levanta de la fundición del cobre, y reducido a polvos o a ungüento que sirve para varias medicinas, principalmente para enfermedades de los ojos».

Un experto en la jerga de los galenos, Esteban de Terreros y Pando, incluye esta «droga medicinal» en el Diccionario con las voces de ciencias y artes y sus correspondientes en las tres lenguas francesa, latina e italiana (1786). Terreros vincula el vocablo a un linaje latino: Cadmia medicinalis y según otros, Tuthia. Con mayor precisión, la RAE, en su diccionario de 1992, hace derivar tutía y atutía del árabe at-tūtiyā, pues así nombraban en esa lengua al cinc y al antimonio.




Fuente: Escrito por Guzmán Urrero

3 de mayo de 2011

Una palabra con historia: "pijama"

Un formidable narrador, Juan Perucho, ha dedicado más de un párrafo a la materia, e incluso llegó a exhumar —y posiblemente a inventar— una página donde se habla de todo ello con minucia y buen criterio. La cita, según nos hace creer Perucho, proviene de El arte de peinarse a sí mismo, obra escrita en francés por el gerundense Ignacio de Hervés y de Albunyol, marqués de Santositio y amigo del dandi Beau Brummel.

El gorro de dormir —recomienda el fino Hervés— debe ser de lienzo, y al ponerlo se le harán dos pliegues, de modo que forme triángulo. Después, tomando una extremidad en cada mano, se le colocará en la cabeza trayéndolo hasta la nuca que se encontrará de este modo cubierta, y proporcionará de este modo el ir trayendo los cabellos de los lados hacia delante y bajo el gorro» (Diario apócrifo de Octavio de Romeu, Barcelona, Ediciones Destino, 1985, p. 54).

En ese curso obstinado y divertidísimo hacia la elegancia, nos encantaría saber qué diría el marqués sobre otra prenda imprescindible a la hora de reposar entre sábanas: el pijama. Poco sabemos acerca de la moda que ha variado su aspecto. En todo caso, nos atrae más la etimología de la palabra que el uso específico de esa prenda que ésta viene a designar.

José Alemany y Bolufer, en su Diccionario de la lengua española (Barcelona, Ramón Sopena, 1917), advierte que se trata de una voz de ascendencia india, y lo define como sigue: «Pantalón ligero, ancho y flotante, usado en el Indostán por los dos sexos». Añade Alemany una segunda definición, sin duda menos exótica: «Traje de casa para hombre, compuesto de una chaqueta sin solapas y un pantalón sujeto a la cintura por un cordón».

Casi veinte años después, la Real Academia Española también describía la prenda en el Diccionario de la lengua española (Madrid, Espasa-Calpe, 1936): «Traje de casa, ligero y de tela lavable, compuesto de chaqueta y pantalón. Con ligeras modificaciones se usa también para dormir. El de las mujeres tiene forma distinta». Sobra añadir que así, con ese detalle, es como nosotros lo conocemos.

Por otro lado, si nos fijamos en la estirpe de la palabra, hallaremos que, ciertamente, proviene de la India. Allá se denominaba pāē-jāma o pāē-ğāma a un pantalón ligero, empleado primordialmente por las mujeres, aunque los varones del grupo sij y los mahometanos también gustaban de él. Se ve que los colonizadores ingleses pronto adoptaron esta ropa por su comodidad, y la llamaron pyjammas.

No obstante, hay estudiosos que se remontan en el tiempo para hacer otra averiguación etimológica; y es que los hindúes recibieron el vocablo a través de Persia, cuyos naturales descubrieron antes la idoneidad de esa gozosa vestimenta que, en su lengua, llamaron pāyğāme.


Fuente: http://www.guzmanurrero.es/index.php/Humanidades/Una-palabra-con-historia-pijama.html

2 de mayo de 2011

¿Cuál es el origen de la palabra aborigen?

La palabra aborigen procede del latín ab origene y significa “desde el comienzo”. Aunque el término se utilizó por primera vez en Grecia e Italia hace varios siglos, fue hace aproximadamente 300 años cuando los ingleses popularizaron la palabra como sinónimo de “nativo australiano” o indígena de Australia.







Fuente: http://www.planetacurioso.com/categoria/origen-palabras-curiosas/